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Otro hito para las áreas naturales de Mendoza: la Laguna de Llancanelo se incorpora a la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras

Ene 22, 2026 | ÁREAS PROTEGIDAS, ENERGÍA Y AMBIENTE, NOTICIA DESTACADA

El reconocimiento internacional se logró luego de  un estudio científico que confirmó su rol estratégico de Llancanelo como sitio de descanso y alimentación para aves migratorias que recorren hasta 16.000 kilómetros, y que alberga poblaciones de relevancia global. Desde el Ministerio de Energía y Ambiente, el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, destacó que esta designación fortalece la política provincial de conservación.

La Laguna de Llancanelo fue incorporada oficialmente a la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras (RHRAP), una red internacional de humedales estratégicos para la conservación de aves migratorias en todo el Continente Americano.

Este reconocimiento internacional, otorgado al Área Natural Protegida Provincial ubicada en Malargüe, consolida al humedal como un sitio de importancia regional para la conservación de aves migratorias y residentes, y marca un nuevo hito para el sistema de áreas naturales protegidas de Mendoza. 

“La incorporación se sustenta en los resultados de un exhaustivo proyecto de censos de aves playeras realizado entre febrero de 2023 y febrero de 2025 en la Laguna de Llancanelo”, explicó el director de Áreas Protegidas del Ministerio de Energía y Ambiente, Iván Funes Pinter.

El estudio, liderado por la Fundación Humedales / Wetlands International, confirmó el rol estratégico del sitio como hábitat para especies migratorias que recorren el continente de norte a sur.

Entre los principales hallazgos, se destacó que Llancanelo alberga de manera regular más del 1% de toda la población mundial del Playero de Baird (Calidris bairdii). Este es uno de los criterios internacionales más importantes para definir áreas de conservación prioritarias, ya que indica que el sitio cumple un rol clave para la supervivencia de la especie a escala global.

En enero de 2024 se registraron más de 4.300 individuos, mientras que en diciembre del mismo año se alcanzó un pico de 5.458 ejemplares.

Desde el Ministerio de Energía y Ambiente, el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, remarcó que este reconocimiento se inscribe en una política provincial de conservación que articula gestión territorial, conocimiento científico y fortalecimiento institucional. “La conservación de la Laguna de Llancanelo y sus aves playeras se enmarca en compromisos ambientales de mayor escala, alineados con los principios del Convenio sobre la Diversidad Biológica”, explicó Haudet. 

Haudet señaló que este tratado internacional, surgido de la Cumbre de la Tierra de 1992, “establece como objetivos centrales la conservación de la diversidad biológica, el uso sostenible de sus componentes y la distribución justa de los beneficios derivados de los recursos genéticos”. “Los compromisos incluyen la creación y fortalecimiento de sistemas de áreas protegidas, la promoción de la investigación científica, la restauración de ecosistemas degradados y el desarrollo de programas de educación y capacitación”, afirmó. 

“El proyecto desarrollado en la Laguna de Llancanelo es un ejemplo concreto de cómo estos principios se traducen en acciones territoriales: investigación, monitoreo permanente, capacitación del personal y generación de datos para mejorar la gestión de los ambientes naturales”, subrayó. 

Desde Alaska hasta Tierra del Fuego Desde el equipo técnico que llevó adelante el estudio, el biólogo Heber Sosa,  coordinador de la Fundación Humedales, destacó el valor ecológico de Llancanelo dentro de las rutas migratorias del continente. “Esto es muy importante para el sitio porque está mostrando el valor que tiene Llancanelo como reserva de recursos de hábitat para las aves migratorias que viajan desde Canadá hasta Tierra del Fuego todos los años luego de sus eventos reproductivos. En primavera-verano llegan a Llancanelo más de dos especies de aves migratorias, de las cuales algunas mantienen una población estable de más del 1% de la población global de esa especie”.

Sosa explicó que este criterio es uno de los estándares internacionales utilizados para definir sitios de alta relevancia para la conservación. Entre las especies más representativas se encuentra el playerito unicolor, cuyos registros sostenidos permitieron avanzar en la incorporación del humedal a la Red Hemisférica. Las aves que utilizan este sitio recorren hasta 16.000 kilómetros en sus desplazamientos anuales entre el hemisferio norte y el extremo sur del continente.

En ese trayecto, dependen de una red de humedales que funcionan como áreas de descanso, alimentación y recuperación de energía. En ese sentido, Llancanelo cumple una función estratégica: actúa como una verdadera “estación de servicio” para las aves migratorias, un espacio donde pueden reabastecerse antes de continuar su viaje. Esta función ecológica es la que justifica la necesidad de reforzar su protección y su manejo. 

Ciencia, monitoreo y planificación a largo plazo Uno de los aportes más relevantes del proyecto fue la actualización del conocimiento científico sobre las poblaciones de aves y el estado de sus hábitats. Los registros actuales fueron contrastados con datos históricos de 1989 y 1990, lo que permitió analizar cambios en las dinámicas poblacionales a lo largo de 35 años. 

Este enfoque de largo plazo no sólo aportó información técnica de alto valor para la toma de decisiones, sino que también fortaleció los criterios de manejo del área protegida, brindando herramientas para una planificación más precisa, sostenida y basada en evidencia. 

La incorporación de Llancanelo a la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras no solo eleva su estatus de conservación, sino que también amplía las herramientas de gestión disponibles para el área. El proyecto permitió generar información científica actualizada, fortalecer los sistemas de monitoreo y desarrollar capacidades técnicas en el personal de guardaparques y equipos locales, mejorando así la planificación, el control y la protección del ecosistema. 

Con este reconocimiento, Mendoza consolida un modelo de conservación basado en evidencia científica, planificación a largo plazo y articulación institucional, posicionando a la Laguna de Llancanelo como un nodo fundamental dentro de las rutas migratorias del continente y como un ejemplo de gestión ambiental sostenida.