Así funciona el Programa de Bienestar Animal del Parque Provincial Aconcagua

Mar 13, 2026 | AMBIENTE, BIODIVERSIDAD Y ECOPARQUE, ENERGÍA Y AMBIENTE

Un equipo de veterinarios independientes y guardaparques del Ministerio de Energía y Ambiente realiza controles diarios y monitoreo permanente de las mulas de carga. El sistema incluye identificación con microchip, trazabilidad individual, seguimiento sanitario, verificación de cargas y períodos obligatorios de descanso.

Controles con microchip, períodos obligatorios de descanso, atención sanitaria permanente y monitoreo en campamentos forman parte del Programa de Bienestar Animal del Ministerio de Energía y Ambiente, que actualizó su normativa en noviembre para reforzar los estándares de control y protección de las mulas que trabajan en el Parque Provincial Aconcagua con la colaboración de la Fiscalía de Delitos Ambientales.

“Estamos en una época de cambios de paradigmas, y el bienestar animal no escapa esta nueva realidad donde todos los actores de Aconcagua tienen la obligación de adoptar todas las medidas tendientes a mejorar el estado de los animales, y esa es la responsabilidad que nos ha encomendado el Ministerio de Energía y Ambiente y hemos aceptado llevar adelante con responsabilidad y profesionalismo», destacó Lucas Sberiglio, veterinario y coordinador del programa de Bienestar Animal.

Cada temporada, más de mil mulas ingresan al parque para transportar alimentos, equipos e insumos necesarios para el funcionamiento de los campamentos de altura y el desarrollo de las expediciones de andinismo.

Por eso, un equipo integrado por veterinarios independientes y guardaparques de la Dirección de Áreas Naturales Protegidas del Ministerio de Energía y Ambiente realiza controles diarios y permanentes, con una rutina que comienza antes del amanecer y que incluye la identificación electrónica de cada animal, evaluaciones sanitarias, control de cargas y verificación de los períodos obligatorios de descanso.

Este sistema permite asegurar que los animales trabajen en condiciones adecuadas de salud y manejo durante toda la temporada de ascensos, con seguimiento tanto en los ingresos al Parque como en los campamentos y en las instalaciones de las empresas de arriería.

Control diario de ingreso

El trabajo comienza cada día antes del amanecer. A partir de las 5.45 se reciben los primeros animales que serán evaluados antes de iniciar su recorrido hacia los campamentos de altura.

Todas las mulas deben contar con identificación mediante microchip, lo que permite asegurar la trazabilidad individual de cada animal. Durante el ingreso, los arrieros presentan el denominado “ticket mula”, documento en el que figura el número de chip, el destino dentro del parque y el responsable técnico de la empresa prestadora del servicio.

Veterinarios y guardaparques verifican que cada animal coincida con el registro presentado y realizan una evaluación completa que incluye:

• Lectura de microchip e identificación individual.
• Control del peso y equilibrio de la carga.
• Evaluación del estado corporal.
• Revisión de lesiones y determinación de aptitud para el trabajo.
• Verificación del herrado.
• Control del cumplimiento de los períodos obligatorios de descanso.

Solo los animales que cumplen todos los requisitos pueden ingresar al parque. El ingreso se encuentra habilitado hasta las 14, según el destino de cada expedición.

En términos operativos, el sistema consiste en recibir a los animales, evaluarlos técnicamente y autorizar su ingreso para continuar hacia los campamentos transportando los insumos necesarios para las expediciones.

Durante el recorrido, los animales continúan siendo monitoreados por guardaparques en campamentos intermedios y distintos puntos de control dentro del parque.

Descanso obligatorio y seguimiento

Una vez que las mulas egresan del parque deben cumplir períodos obligatorios de descanso que dependen del recorrido realizado. Estos períodos son controlados en el siguiente ingreso mediante el sistema de trazabilidad.

El incumplimiento de los tiempos de recuperación establecidos constituye una infracción grave que puede derivar en sanciones para las empresas prestadoras del servicio.

Este sistema permite asegurar la rotación adecuada de los animales y evitar la sobreexigencia durante la temporada de ascensos.

Inspecciones en las empresas de arriería

El programa incluye controles fuera del área protegida. Durante las tardes, el equipo veterinario visita las instalaciones de las empresas prestadoras del servicio de arriería para verificar:

• Condiciones de corrales
• Disponibilidad de agua y alimento
• Estado sanitario de los animales
• Condiciones generales de manejo

Cada empresa cuenta con un veterinario o encargado técnico responsable, con quien se trabaja de manera preventiva a través de visitas periódicas, intercambio técnico y planificación de mejoras.

Estas inspecciones permiten fortalecer el bienestar animal durante toda la temporada y no únicamente durante los recorridos dentro del parque.

Un equipo técnico especializado

El funcionamiento del programa depende de un equipo de profesionales especializados en medicina equina y trabajo en montaña.

El equipo está integrado por las veterinarias Mariana Antequera y Verónica Ragazzone, especialistas en equinos deportivos; Leonardo Martínez, veterinario con trayectoria en el Hipódromo de Buenos Aires; la veterinaria Belén Domicio, quien aporta el desarrollo de registros y análisis de datos; y los veterinarios Julia Gutiérrez y Lucas Sbriglio, ambos veterinarios y andinistas.

La combinación de experiencia técnica y conocimiento del ambiente de montaña permite sostener un sistema de control permanente durante toda la temporada.

Arrieros y cultura de montaña

Los arrieros del Aconcagua cumplen un rol esencial en las expediciones, ya que son responsables del manejo de los animales y del transporte seguro de equipos y provisiones.

Su trabajo combina conocimientos tradicionales con exigencias técnicas modernas. El armado de cargas requiere experiencia y precisión para distribuir el peso de manera equilibrada y evitar lesiones durante recorridos que atraviesan terrenos exigentes.

La actividad de arriería representa además una tradición cultural vinculada históricamente a la cordillera y al uso sustentable de los recursos de montaña.

Tecnología, bajo impacto ambiental y bienestar animal

El uso de mulas continúa siendo el sistema más eficiente y de menor impacto ambiental para el transporte de cargas en alta montaña. Si bien existen propuestas para reemplazarlas por drones, helicópteros y otros vehículos mecanizados, actualmente estas alternativas no poseen la autonomía ni la capacidad de carga necesarias para el funcionamiento logístico del parque.

Además, el transporte con animales permite minimizar el impacto ambiental en comparación con tecnologías motorizadas y constituye una actividad arraigada en la cultura local que genera trabajo y mantiene conocimientos tradicionales.
El programa busca asegurar que el trabajo animal se realice bajo condiciones adecuadas, promoviendo prácticas responsables entre empresas, arrieros y usuarios del servicio.

Actualización normativa

En noviembre pasado, el Ministerio de Energía y Ambiente, a través de la Dirección de Áreas Naturales Protegidas, actualizó la normativa del Programa, incorporando nuevas exigencias técnicas, con más controles y sanciones aplicables tanto a empresas prestadoras como a arrieros que operan en el área protegida, con multas que pueden alcanzar hasta 50.000 UF.

La actualización se elaboró tomando como base el programa vigente, las experiencias de fiscalización de la temporada anterior, el Protocolo de Ingreso de Mulas de la temporada 2024-2025 y el análisis técnico de veterinarios de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque. La normativa fue además elevada a la Comisión Asesora del Parque Provincial Aconcagua.

La Resolución establece un régimen de sanciones actualizado, aplicable también de manera supletoria al resto del Sistema de Áreas Naturales Protegidas.

Entre las principales medidas se estableció una única admisión por temporada, realizada exclusivamente por veterinarios del programa. Los animales deben contar con identificación por chip, Libretas Sanitarias digitalizadas y un registro permanente de salud, tratamientos, rotación y descansos.

Las empresas deben compartir una base de datos electrónica con información sanitaria y operativa, incluyendo registros obligatorios de ingresos, egresos, controles veterinarios, lesiones y sanciones.

La normativa incorpora además requisitos mínimos para corrales y alimentación, incluyendo disponibilidad permanente de agua, reparo, comederos adecuados y estándares de alimentación que contemplan entre 20 y 70 litros de agua diarios por animal.

El régimen clasifica las infracciones en faltas leves, graves y muy graves. Las sanciones incluyen multas y suspensiones tanto para empresas como para arrieros. Las faltas muy graves pueden implicar suspensión definitiva y multas de hasta 50.000 UF.

Al finalizar cada temporada se elabora un informe técnico con estadísticas de ingresos, rechazos, actas e indicadores de desempeño que es presentado ante la Autoridad de Aplicación y la Comisión Asesora del Parque Provincial Aconcagua, con el objetivo de mejorar el sistema año tras año.