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El Consejo General de Educación concluyó su proceso de consulta con un acuerdo histórico: la transformación de la secundaria se basará en un currículo flexible, la enseñanza por proyectos y un sistema de evaluación que premia la comprensión y las habilidades para la vida, en beneficio directo de los estudiantes. El documento de recomendaciones para la reforma fue aprobado por unanimidad.
Revolución pedagógica: adiós al currículo enciclopédico
La principal conclusión del Consejo General de Educación es la necesidad urgente de abandonar el modelo tradicional, calificado de «obsoleto y fragmentado». El consenso apunta a una enseñanza que prepare a los jóvenes para los desafíos del siglo XXI:
La evaluación cambia: se prioriza la comprensión por sobre la memoria
El informe subraya que el éxito de la reforma depende de transformar la evaluación, hoy percibida como «punitiva» y enfocada en la calificación numérica.
Acompañamiento integral y formación docente
El Consejo reconoció que el docente es el pilar fundamental de la transformación. Para implementar estos cambios pedagógicos, se requieren mejores condiciones de trabajo y un nuevo rol profesional.
Consenso multisectorial y hoja de ruta
El documento de recomendaciones para la reforma fue aprobado por unanimidad en la reunión plenaria del Consejo General de Educación, que incluye a representantes de partidos políticos, sindicatos, universidades y cámaras empresariales.
El ministro Tadeo García Zalazar explicó el significado de este consenso: «Este órgano se encuentra previsto en nuestra Ley de Educación Provincial y trata las grandes reformas del sistema educativo. Los participantes votaron un documento que se basa en una serie de recomendaciones para la reforma del sistema educativo secundario que se debatirán en diciembre próximo».
«Nuestro foco está en el estudiante, queremos que egrese con las herramientas para elegir su futuro, sea en la universidad o en el mundo del trabajo”, aseguró García Zalazar, y cerró destacando: «Ahora serán las comunidades educativas en las escuelas las que sumarán aportes para la propuesta final».
En sintonía con esta visión, el vicepresidente de la Federación Económica de Mendoza, Rodolfo Giró, destacó el aporte del sector productivo: «Ha sido una experiencia única, donde todas las opiniones fueron escuchadas. Nuestro aporte se centró en el papel que jugará la inteligencia artificial y la flexibilidad para que el sistema sea más moderno y oportuno, a fin de estar más cerca de los chicos».
Por su parte, el secretario académico de la Universidad Nacional de Cuyo, Julio Leonidas Aguirre, valoró la dirección de los cambios: «El cambio propuesto no solamente es necesario e importante, sino que va en la línea de las modificaciones que necesita el nivel. La DGE avanza fuerte en esta dirección y, en ese aspecto, trabajaremos junto a la comunidad en general con participación, comunicación manteniendo un diálogo constante, donde los estudiantes sean parte fundamental».
Voces que enriquecen
La Universidad de Mendoza y el SUTE, entre otros, han enriquecido el proceso, señalando la necesidad de definir la viabilidad financiera de la reforma y asegurar que los cambios se realicen con tiempo protegido y remunerado para los docentes. Estos aportes constructivos serán considerados en la planificación ejecutiva.