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El Ministerio de Energía y Ambiente destacó un nuevo registro de gato andino (Leopardus jacobita) en el departamento de Malargüe, obtenido mediante cámaras trampa instaladas por el equipo de guardaparques de Caverna de las Brujas. El hallazgo representa un importante avance para el conocimiento y la conservación de una de las especies más amenazadas del continente y ratifica el valor ambiental del sur mendocino como hábitat de este emblemático felino.
El registro fue obtenido en el marco de los monitoreos que realizan en el Área Natural Protegida y el trabajo articulado con investigadores, WCS Argentina junto a la Alianza Gato Andino y productores de la zona. La información generada permitirá continuar ampliando el conocimiento sobre la distribución de la especie y fortalecer las estrategias de conservación en la provincia.
Este registro se suma al histórico avistamiento confirmado meses atrás dentro del Área Natural Protegida Cavernas de las Brujas, donde el Cuerpo de Guardaparques Zona Sur logró detectar un ejemplar durante los monitoreos sistemáticos que realiza en el área. En conjunto, ambos hallazgos consolidan a Malargüe como un territorio estratégico para la conservación del gato andino y evidencian la importancia de sostener programas permanentes de investigación y monitoreo de fauna silvestre.
El gato andino es considerado el felino más amenazado de América y uno de los mamíferos más difíciles de registrar debido a sus hábitos esquivos y a los ambientes remotos donde habita. Su distribución se extiende por sectores montañosos de Argentina, Chile, Bolivia y Perú, aunque se estima que sobreviven menos de 2.200 ejemplares en toda su área de distribución. En Mendoza, la población reviste un interés especial por su singularidad genética, lo que convierte a la provincia en un territorio clave para la conservación de la especie a nivel continental.
Las investigaciones que se desarrollan incluyen el monitoreo mediante cámaras trampa, análisis genéticos y el relevamiento de información aportada por pobladores rurales. Los datos obtenidos permiten elaborar mapas de presencia, identificar corredores biológicos y generar herramientas científicas que fortalecen la planificación de acciones de conservación.
El director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, destacó la relevancia de estos avances: «Cada nuevo registro representa mucho más que una fotografía. Es evidencia científica que nos permite comprender cómo se distribuye la especie, identificar los ambientes prioritarios para su conservación y fortalecer las políticas públicas destinadas a proteger uno de los mayores patrimonios naturales que tiene Mendoza. Estos resultados son posibles gracias al trabajo articulado entre el Estado, las organizaciones científicas, los guardaparques y las comunidades locales».
Por su parte, el jefe del Departamento de Fauna de la Dirección de Biodiversidad, Adrián Gorrindo, señaló que «cada nuevo registro de gato andino tiene un enorme valor para la gestión de la fauna silvestre porque nos permite transformar datos de campo en herramientas concretas para la conservación. Este tipo de monitoreos fortalece el conocimiento sobre la distribución de la especie, orienta las acciones de manejo dentro y fuera de las áreas protegidas y demuestra la importancia de sostener un trabajo articulado entre el Estado, las organizaciones científicas y las comunidades locales. Conservar al gato andino implica también preservar los ambientes altoandinos y la biodiversidad que los caracteriza».
El director de Áreas Protegidas, Iván Funes Pinter, remarcó el papel de las reservas naturales en este tipo de investigaciones. «Las áreas naturales protegidas son mucho más que espacios de conservación; son verdaderos laboratorios naturales donde podemos conocer, monitorear y proteger especies tan emblemáticas como el gato andino. Cada registro obtenido confirma la importancia de sostener una presencia activa de nuestros guardaparques en el territorio y de continuar fortaleciendo el trabajo conjunto con instituciones científicas y organizaciones especializadas. Estos resultados demuestran que la conservación efectiva se construye con planificación, investigación y un compromiso permanente con el patrimonio natural de Mendoza», explicó el funcionario.
Además de generar información científica, el proyecto incorpora el conocimiento de productores y habitantes de la zona, cuyos aportes resultan fundamentales para identificar sectores prioritarios de monitoreo y promover estrategias que favorezcan la convivencia entre la fauna silvestre y las actividades productivas. En paralelo, se impulsan acciones de educación ambiental y de capacitación destinadas a fortalecer la protección de los carnívoros nativos y promover prácticas de manejo que reduzcan los conflictos entre la producción ganadera y la fauna silvestre.
El Ministerio de Energía y Ambiente recuerda que la fauna silvestre forma parte del patrimonio natural de Mendoza y que su captura, tenencia y comercialización están prohibidas por la legislación. Asimismo, invita a la comunidad a colaborar con su conservación respetando los ambientes naturales y comunicando a las autoridades cualquier situación que pueda poner en riesgo a las especies nativas.
